Cerrar política de cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.
Mapa Web Contacto Situación 0 Artículos= 0 € Acceder
 
 
El Jardín de Romero o de Monforte, Garden Center Ejea
Estás en: >> Noticias
El Jardín de Romero o de Monforte
28 de Septiembre de 2009
Share    
El Jardín de Romero o de Monforte
ver galería
 

Toda ciudad se construye y se transforma a partir de sus espacios colectivos, que constituyen la esencia de lo urbano. Parques, paseos y zonas verdes, son verdaderos pulmones territoriales, que a su primaria utilidad higiénica (oxigenante, descontaminante...) unen otra social, sicológica (relajante...) y, sobre todo, medioambiental (paisaje, microclima...).

Ya el arquitecto romano Marco Vitrubio -'De Architectura'- distinguía entre el jardín público -bosques funerarios (Vesta...), arboledas sagradas, del doméstico, concebido como huerto despensa de domus y villas.

Además, el árbol posee una rica simbología mitológica. Así, Adonis, fruto de la unión incestuosa del rey Ciniras, nacerá del árbol -Mirra- que representa la fecundidad de la tierra. Y también bíblica, pues Yahvé tras situar al hombre en el primer jardín del mundo -Edén-, le había advertido que no debía comer del fruto del Árbol del Bien y del Mal (Génesis). De ahí que los escritores medievales nos legaran la leyenda de la Vera Cruz, que aglutina sucesivos ciclos narrativos desde el Paraíso Terrenal hasta la cruz de Cristo en el calvario: Adán, expulsado, se llevó una rama del Árbol del Conocimiento (metáfora de la ciencia), con la que Moisés fabricó su estandarte.

No puede, pues, sorprendernos, que sean muchos los árboles y jardines que forman una parte preciosa de la historia y de la memoria de nuestra ciudad, como el desaparecido Árbol de la Libertad, de la otrora plaza de Emilio Castelar.
Desgraciadamente, el siglo XX ha sido testigo del desencuentro de los valencianos con su patrimonio natural, que ha padecido múltiples agresiones. Han desaparecido los grandes jardines humanistas de la Lonja, del Arzobispo Ribera... E incluso, más recientemente, se talaron los cipreses plateados del Parterre, regalo del gobierno canadiense, los milenarios cedros de la gran vía Ramón y Cajal, las preciosas mimosas y acacias de la Alameda.

Mucho hemos perdido, y poco queda hoy de aquellas hermosas fincas de recreo de la Zayda, Ruzafa, la Almunia, Abd-al-Aziz (hoy Viveros), con los huertos y regadíos, que describiera el geógrafo musulmán al-Udri en el siglo XI.

La cartografía histórica ilustra y documenta esa relación de la naturaleza con la arquitectura. Las vistas sobre Valencia de Anthonie Van der Wijngaerde -1563- muestran a la perfección los campos y fincas -Palacio Real, Frígola...- que rodean la ciudad, mientras Ascensio Duarte -1595-, nos facilita un valioso mapa de la huerta y sus cultivos. Y en los célebres planos de Tosca -1704- pueden observarse los numerosos huertos conventuales (frutales, plantas medicinales...).

Así, encontramos junto al molino de Borrull (sobre el que se construiría el palacete de Ripalda) y acotado por las acequias de Algirós y de Mestalla, el primitivo huerto del barón de Llaurí, hoy Monforte, que junto al de los condes de Parcent, al de Juliá o al de Pontons (famoso por la riqueza de sus fuentes y estatuaria -Ponzanelli-) constituyen arquetipos de las mejores heredades que colonizarán el paisaje agrícola del entorno.
Por ello, el jardín de Romero, una de las más importantes realizaciones privadas del XIX, adquiere una especial significación, que va más allá de su origen árabe -huerto-, de su exquisita corrección neoclásica o de la riqueza y claridad de sus trazas.
El marqués Juan Bautista Romero Almenar, impulsor del Asilo de Huérfanos de San Juan Bautista, adquiriría en 1849 el huerto del barón y encargaría al arquitecto Sebastián Monleón Estellés, uno de los preferidos por la aristocracia local, el diseño de su finca de recreo. Ésta, acabará siendo conocida como de Monforte y no de Romero, al ser heredada en 1877 por una de sus sobrinas, esposa de Joaquín Monforte Parrés.
Perteneciente a una de las últimas generaciones de la Academia de San Carlos, a Monleón debemos el magnífico trazado del jardín, consiguiendo pese a lo reducido de su ámbito desarrollar un ambicioso programa en el que yuxtapone dos tipologías, la geométrica, regular, formal, heredera del orden clásico y la naturalista, irregular, pintoresca...,tomada del mundo anglosajón.

Es precisamente esa armonía entre la tradición italiana (Villa d'Este en Tívoli, Boboli en Florencia...) y el nuevo paisajismo, lo que hace de Monforte uno de nuestros mejores jardines románticos. La habilidad y precisión con que se adapta a la morfología irregular de la parcela, logrando una escenografía original -rosaleda, umbráculo, montículo artificial, estanques, gruta, ruina...- facilita extraordinariamente la percepción unitaria del conjunto.

Por otro lado, Sebastián Monléon, se hará eco del afán modernizador y de las tendencias ilustradas de la época, introduciendo y poniendo en valor especies exóticas desconocidas por los valencianos, a los que sorprenderá con su estufa -de hierro y vidrio- para el Botánico y con su proyecto para el Parterre.
Esencial para el jardín es también el palacete ecléctico, que presenta estancias ricamente ornamentadas, especialmente en la planta superior coronada por una gran linterna que ilumina una bóveda decorada de planta octogonal.

Pero la casa, es sobre todo la clave de la composición, un elemento estructurante, cuya axialidad se refuerza mediante una terraza elevada que tamiza su relación con la retícula de parterres vegetales, adornados por abundantes estatuas de mármol: Dafnis y Cloe, Sófocles, Flora... Como contrapunto, el patio o glorieta de los arcos, conforma un espacio íntimo que facilita la transición hacia ese bosquecillo pintoresco y naturista, cuya frondosidad oculta su artificialidad.

Declarado Jardín Artístico Nacional en 1941 y muy deteriorado tras la guerra civil, sin la respetuosa y cuidada restauración llevada a cabo en 1942 por Javier de Wintuysen, discípulo del francés Nicolas Forestier, difícilmente habría llegado hasta nuestro días.
Adquirido en 1970 mediante una permuta de terrenos por el Ayuntamiento, para su apertura al público se realizaría una desafortunada ampliación, absorbiendo y cubriendo la acequia que lo delimitaba.

La demolición del Palacio de Ripalda, de la Feria Muestrario, de muchos de los chalets de los periodistas y la colmatación de las manzanas que lo circundan (plaza de Legión Española, clínica Quirón...) han desvirtuado y penalizado gravemente la relación del jardín con su entorno.

Porque, más allá del mantenimiento y mejora de sus especies botánicas, urge reconsiderar su presencia de puertas afuera, de forma que el jardín supere su actual situación de aislamiento y recupere su protagonismo urbano.

Y, para ello, es imprescindible abandonar ese culto totémico al automóvil, reducir sin complejos la planta viaria y recuperar su entorno más próximo para el peatón. De ese modo, se podría resolver la absurda diferencia de nivel del jardín con las calles, que perjudica no sólo su funcionalidad, sino también a la vegetación interior amenazada por los excesos causados por los encharcamientos.

También el centenario y maltratado Ficus arrinconado en una isleta junto a la Pagoda, y sobre todo su caótico cerramiento totalmente opaco al transeúnte y formado por sucesivas adiciones, incluidos los restos de la antigua tapia almenada de Ripalda, exigen con urgencia soluciones más diáfanas, amables y dignas.
Si además se hiciera un esfuerzo por poner en valor sus enormes potencialidades didácticas y divulgativas, muchos más valencianos podrían gozar de la contemplación de un maravilloso jardín, que es también gracias a su autor, Sebastián Monleón una obra maestra de arquitectura.

Fuente: Las Provincias.es
Acceso usuarios
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Portada | Plantas | Accesorios Jardín | Piscinas y Riego | Mobiliario Jardín | Mascotas | Herramientas | Juegos | Salud y Terapia | Blog
 
Conócenos
Descargas
Gastos de envio
Lo que necesitas saber
Política de cookies
Hidrojardinera Novo alta Hidrojardinera Novo alta
Rosa Pierre Arditi ct Rosa Pierre Arditi ct
Soporte de hierro cerrado gris metalizado/tormenta para Plancha Forge Adour 450 y 600 Soporte de hierro cerrado gris metalizado/tormenta para Plancha Forge Adour 450 y 600
Me pueden enviar las dimensiones de la placa ...
Estoy interesado en el Boxican de barras de ...
Bom dia, enviam este plantador manual, &agra ...
Hola, cual es el plazo de entrega de esta me ...
Linum, desarrolla flores azulinas en verano ...
Plantas de hojas matizadas ¡conócelas! ...
La floración de la Kniphofia le proporcionará tu jardín una nota de exotismo ...
Jardín de losas
Residencias caninas prefabricadas


Garden Center Ejea Ctra - Sangüesa, km 32 - 50600 Ejea de los Caballeros - Zaragoza - Tfno: 976 66 7510 - Fax: 976 663950 - info@gardencenterejea.com - web desarrollada por Garden Center Ejea y e_media
 
0.495846 secs