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La Fundación Sales aspira a jardín botánico
07 de Septiembre de 2009
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En la avenida de Europa 52, en Vigo, muy cerca de Samil, está la Fundación Sales, un jardín en plena ciudad que ideó y creó con sus propias manos el paisajista Francisco de Sales Covelo y que ahora, tras su muerte, un patronato, continúa. Está abierto al público que lo quiera visitar, por ello han instalado bancos para disfrutar del paisaje. También ofrece cursos de formación, hasta ahora para personas con discapacidad en colaboración con Cogami, pero este otoño lo abrirán a todo el que quiera y además se pueden adquirir plantas con todo tipo de consejos. Es un romántico y exótico emplazamiento que aglutina muchos estilos, plagado de rincones y refugios, plantas terrestres y acuáticas, árboles autóctonos y foráneos y muchas sorpresas.

El paisajista Francisco de Sales Covelo diseñó algunos de los jardines públicos más relevantes de la ciudad, como Castrelos, y muchos de casas particulares. Mientras, construía en la avenida de Europa su propio espacio verde. A su muerte, en 2001, se puso en marcha la creación de la Fundación Sales para continuar su labor, que está presidida por Alberto Casal y vicepresidida por Alfonso Paz-Andrade. Este jardín es un conjunto de muchos estilos, rincones y refugios que fue construyendo en distintas etapas de su vida. Antes de morir pidió a su amigo Alfonso Paz-Andrade que no lo abandonase y así nació la Fundación Sales. El espacio verde está dividido en una parte de venta al público de plantas que se producen en sus invernaderos y la mayor parte como jardín botánico abierto al público ‘donde se ve la huella de Sales’, explica su director, Oliver Weiss. Así ‘hay zonas que son puramente paisajismo, otras donde buscó un rincón para colocar plantas y proyectos de futuro, que es nuestro legado’, señala Weiss.

Proyectos

Uno de esos proyectos consiste en la creación de una zona con una laguna y un invernadero con tres zonas: tropical, autóctona y desértica, siguiendo el concepto de jardinería británico con una estructura que recuerda a los invernaderos de cristal de Londres. Incluiría además un paseo como un túnel. La meta es convertirse en un auténtico jardín botánico, que sería el primero de Galicia. El patronato está inmerso ahora mismo en recopilar toda la información necesaria para cumplir los requisitos. Pero la Fundación Sales ya es un jardín botánico, porque cualquiera puede acercarse hasta sus instalaciones y visitar sus rincones. Para ello han establecido bancos en distintos puntos del recorrido, para que los amantes de la jardinería puedan pararse a contemplar lo que allí se ofrece, o simplemente disfrutar de un descanso rodeado del sonido de los árboles. La formación es uno de sus objetivos y, además de las visitas de escolares que reciben todos los inviernos, con más de cien niños a la semana, han puesto en marcha cursos en colaboración con la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade (Cogami) y algunos se han incorporado al personal del jardín. Los cursos han sido apoyados por la Fundación Caixa Galicia, que también ha aportado la señalización y las rampas para hacer accesible todo el espacio. Ahora prevén ofrecer a partir de este otoño cursos para adultos ‘porque mucha gente nos compra plantas que luego trae estropeadas porque las ahogan de tanto regarlas o aplastan sus raíces, así que queremos mostrar también cómo se cuidan’, explica Oliver Weiss.

De sorpresa en sorpresa

El recorrido por el jardín de Sales es una sorpresa detrás de otra por la variedad de plantas y espacios singulares. La casa que Francisco de Sales Covelo construyó con sus propias manos, un espacio que transmite una intensa calidez y serenidad, se ha convertido en la sede de la Fundación y en su parte trasera dos butacas de mimbre desde las que probablemente el paisajista dibujó el escenario. Desde ellas se puede ver un Ginkgo biloba, originario de China y que puede vivir un milenio, a su lado un Liquidambar (ámbar líquido). Todo organizado para tener una floración constante. Siguiendo el camino se atraviesa una charca sobre un puente para llegar a la ‘bambusería’, con bambús verdes y negros, a los que pronto se incorporarán azules, y que forma un laberinto. Para este área también está previsto hacer un camino para perderse entre los bambús. No falta la zona de bosque y el invernadero, donde se encuentra el aula para la formación. Uno de los espacios más singulares es una pagoda estilo asiático de casa abierta rodeada de plantas que ofrece un aire misterioso. Siguiendo la ruta se puede encontrar el criadero de nenúfares, desde donde las ranas contemplan a los visitantes. Los nenúfares son luego trasladados a la parte más alta del jardín, donde el sol los hace florecer. No pueden faltar las palmeras o el Hibisco, con sus espléndidas flores. El director del jardín, Oliver Weiss, explica que en la página web pondrán un calendario con la floración de cada planta para que los aficionados puedan ver a cada una en su máximo esplendor. Un espacio muy singular es el que ocupa la Reina de la noche, de la que dicen que sus flores son alucinógenas. Dos de los símbolos del jardín son un carballo y un eucalipto rojo, que se puede ver a su entrada, así como los Árboles de Jupiter que dan una pequeña sombra a una fuente que ideó y construyó Francisco de Sales, personaje irrepetible por el que, en su memoria, crece ahora un jardín en Vigo.

Fuente: Altantico.net
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